domingo, 6 de julio de 2025

¿Seguridad o privatización? El auge de los servicios de seguridad privada en Costa Rica.

 

Se examina cómo el control social hoy se fragmenta entre esferas estatales y privadas, el surgimiento de las empresas de seguridad privada representa una forma contemporánea de regulación social, el Estado delega funciones tradicionales de vigilancia y prevención en actores empresariales. Desde una perspectiva criminológica, esto implica una repetición en el control, por un lado, la lógica estatal busca mantener el orden; por otro, el mercado responde a la demanda de inseguridad percibida por amplios sectores de la población.

El control ejercido por estas empresas no es neutro, selectivamente protege sectores con capacidad de pago, generando inequidad en el acceso a la seguridad, además, se alerta sobre el riesgo de privatización de servicios públicos esenciales, reduciendo la presión para fortalecer la seguridad estatal y debilitando la capacidad de regulación y rendición de cuentas. En contraste, también se reconoce el potencial preventivo de estos servicios, siempre y cuando estén integrados en una estrategia estatal coordinada y basada en principios de derechos humanos.

Un proyecto de ley presentado en un artículo periodístico nacional titulado “Plan busca agilizar acreditación de agentes de seguridad privada” pretende transferir a las propias empresas de seguridad la facultad de emitir credenciales a sus agentes, tras verificaciones automatizadas en la base del Ministerio de Seguridad Pública. La propuesta busca aliviar los cuellos de botella en el trámite de acreditación para unos 30 000 agentes, actualmente gestionados con retrasos prolongados, el objetivo declarado es agilizar la formalización y modernizar la regulación de un sector clave en la seguridad pública privada de Costa Rica.

El artículo subraya que, aunque la iniciativa podría mejorar la operatividad del sistema, también genera preocupaciones como por ejemplo que se podría debilitar la supervisión estatal directa, y también abrir brechas en la transparencia, rendición de cuentas y calidad de formación de los agentes.

Desde una mirada técnica-criminológica, el expansionismo de la seguridad privada en Costa Rica representa un fenómeno confuso; por un lado, responde a una demanda real de protección; por otro, plantea retos serios de coordinación institucional y control democrático. El traslado de funciones estatales (como la acreditación) a manos privadas muestra cómo el Estado externaliza su autoridad sin fortalecer sus mecanismos regulatorios.

El riesgo es claro una pérdida de legitimidad del Estado como patrón exclusivo de la seguridad ciudadana. Si las empresas acreditan a sus propios agentes sin supervisión efectiva, ¿quién garantiza la calidad del servicio, el respeto de derechos laborales o el uso proporcionado de la fuerza?

Por ello, propongo un modelo mixto, reconocimiento de la seguridad privada, con protocolos claros y garantías legales, pero con supervisión estatal reforzada. El Ministerio de Seguridad debe mantener competencias esenciales: licencias, controles periódicos e inspecciones independientes. La acreditación delegable podría funcionar solo si se implementan auditorías externas, sanciones efectivas y formación estandarizada exigida desde el Estado.

Más aún, estos servicios deben integrarse en un plan nacional de seguridad, conectado con prevención comunitaria, fortalecimiento policial y políticas de inclusión social. La privatización no puede ser un mecanismo para descargar responsabilidades estatales; debe ser un complemento estratégico, regulado, transparente y alineado con los principios de proporcionalidad y justicia social.

En conclusión, el auge de la seguridad privada en Costa Rica plantea una alternativa de control social: ¿reforzar la seguridad legislativa o profundizar la privatización sin control? La respuesta está en construir un sistema híbrido donde el Estado no abandone su rol, sino lo administre con rigidez técnica, coherencia humana y transparencia, solo así se podrá garantizar que la seguridad sea un derecho accesible, equitativo y eficaz.

 

Referencias

Campos Santelices, A. (2024). Violencia Social. San José, Costa Rica: EUNED.

Mora, C. (abril de 2024). Plan busca agilizar acreditación de agentes de seguridad privada. https://www.crhoy.com/plan-busca-agilizar-acreditacion-de-agentes-de-seguridad-privada/?utm


sábado, 5 de julio de 2025

Control social desde el sistema judicial penal y penitenciario.

 

Se presenta el sistema penal y penitenciario como un mecanismo de control social que va más allá del castigo: moldea conductas, legitima normas y define los límites de lo aceptable en la sociedad. Se destaca cómo jueces, fiscales y administradores carcelarios no solo imponen sanciones, sino que seleccionan quiénes deben ser aislados, reforzando estigmas asociados a pobreza, juventud y marginación, al mismo tiempo, se señala que estos espacios de “exclusión” pueden convertirse en focos de reproducción de violencia o, si se gestionan correctamente, ser puntos de intervención educativa, terapéutica y restaurativa.

En términos criminológicos, se subraya que el control social formal no opera únicamente cuando se impone una pena; también lo hace a través de discursos legítimos (la justicia como garante del orden) y del desbalance estructural en la selección de sujetos sobre los cuales se ejerce mayor control. Finalmente, se abre la posibilidad de transformar la función penitenciaria, avanzando desde un enfoque puramente correctivo hacia uno que incluya estrategias de rehabilitación, prevención y reinserción real.

En artículo periodístico publicado por “Telediario” en mayo del 2025 donde básicamente Costa Rica busca inspiración en El Salvador al anunciar reformas duras en prisiones, durante una visita al Centro Penitenciario La Reforma, el presidente Rodrigo Chaves anunció la construcción de una nueva prisión de máxima seguridad (inspirada en el modelo salvadoreño CECOT) así como nuevas restricciones: eliminación de tienditas dentro de las cárceles, limitación de visitas conyugales y revisión del ingreso de alimentos por parte de familiares. Estas acciones buscan frenar operaciones delictivas desde el interior de los penales; sin embargo, familiares de los internos han protestado, denunciando vulneraciones a derechos básicos (el derecho a recibir visitas o alimentos)

Desde una visión más técnica y humanizada, el sistema penal y penitenciario es un laboratorio de control social, donde el Estado delimita la conducta aceptable y define el castigo por la transgresión. Con las nuevas reformas anunciadas, Costa Rica refuerza una lógica de control severo (restricciones en visitas, eliminación de microeconomías internas, y construcción de una megacárcel al estilo CECOT), asumiendo que la disciplina y el aislamiento son herramientas eficaces contra el delito.

No obstante, esa visión disciplinaria, sin una contraparte restaurativa, puede resultar contraproducente, ya que negarle ciertas cuestiones a las personas privadas de libertad como apoyo familiar y de recursos básicos no solo irrita su vulnerabilidad, sino que destruye las posibilidades de rehabilitación efectiva. La criminología moderna destaca la importancia de la conexión social y comunitaria como elemento protector frente a la reincidencia.

Por ello, propongo un modelo híbrido que combine un control riguroso con medidas restaurativas: fortalecimiento del acompañamiento psicosocial, educación técnica, talleres de empleo, apoyo para familiares y procesos de mediación para atender los conflictos generados dentro del sistema. Las cárceles como espacios formativos, no exclusivamente correctivos, pueden transformar al individuo y disminuir la criminalidad.

En definitiva, el Estado debe aspirar a un control social equilibrado, que no se limite a imponer disciplina, sino que genere oportunidades de cambio. Las nuevas prisiones no pueden ser solo fortalezas; deben ser plataformas de reinserción y reconstrucción humana y solo así cumpliremos una función penal que sea legítima, eficaz y respetuosa de los derechos humanos.

 

Referencias

Campos Santelices, A. (2024). Violencia Social. San José, Costa Rica: EUNED.

Castillo Vargas, A., & Castro Chaves, X. (2011). EL ROSTRO DE LA VIOLENCIA SOCIAL Y ESTRUCTURAL: LA DELINCUENCIA Y LA POBREZA COMO EXPRESIONES DISTINTAS DE UNA VULNERABILIDAD COMÚN. [PDF] https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/1714699/mod_resource/content/0/EL%20ROSTRO%20DE%20LA%20VIOLENCIA%20SOCIAL%20Y%20ESTRUCTURAL%2C%20LA%20DELINCUENCIA%20Y%20LA%20POBREZA%20COMO%20EXPRESIONES%20DISTINTAS%20DE%20UNA%20VULNERABILIDAD%20COMU%CC%81N.pdf

El FINANCIERO (mayo de 2025). Costa Rica le copia a Bukele: Presidente propone construir una megacárcel... para 5 mil presos. https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2025/05/03/costa-rica-le-copia-a-bukele-presidente-propone-construir-una-megacarcel-para-5-mil-presos/?utm

Hernández, M. (mayo de 2025). Rodrigo Chaves apuesta por un “CECOT tico” para frenar el crimen organizado | VIDEO. https://www.telediario.cr/nacional/mega-carcel-en-costa-rica-esto-es-todo-lo-que-debe-saber-video?utm

viernes, 4 de julio de 2025

El Ministerio de Justicia como actor clave en la prevención del delito

 El capítulo sobre violencia en las interacciones masivas nos invita a ver con nuevos ojos muchas formas de violencia que normalizamos y no se trata solo de peleas, robos o crímenes visibles, sino de dinámicas más silenciosas que ocurren todos los días: una actitud agresiva en el tráfico, un trato despectivo en un estadio, la exclusión en espacios públicos. Todo eso forma parte de lo que se llama violencia estructural o simbólica, y muchas veces pasa desapercibido porque está tan arraigado en la cultura que lo vemos como “normal”.

Pero lo más importante que destaca el capítulo es que estas conductas no son simples reacciones impulsivas, son decisiones, son comportamientos que reflejan cómo nos educamos, cómo entendemos el respeto por el otro y cómo aprendemos a convivir. Por eso, la solución no puede venir solamente desde la ley o el castigo, la verdadera prevención del delito debe nacer desde la educación, la cultura y la conciencia colectiva y ahí es donde el Estado tiene una gran responsabilidad, especialmente instituciones como el Ministerio de Justicia.

Una noticia relacionada con esta temática es la del el “Poder Judicial fortalece programas de justicia restaurativa en centros penales” dice que, en el año 2024, el Poder Judicial de Costa Rica, en coordinación con el Ministerio de Justicia y Paz, amplió la implementación de los programas de justicia restaurativa en varios centros penales del país. Esta iniciativa incluye círculos de diálogo, procesos educativos, acompañamiento psicosocial y programas para fortalecer la empleabilidad de las personas privadas de libertad.


Además, el Ministro de Justicia, Gerald Campos Valverde, expresó en una entrevista publicada el 26 de junio de 2025 que “se ha impulsado la resolución alternativa de conflictos y la justicia restaurativa como herramientas para construir una cultura de paz y prevenir la violencia”. Este enfoque representa un cambio importante: dejar de ver la prisión como un simple castigo, y convertirla en un espacio de transformación personal y social.

El Ministerio de Justicia y Paz no puede limitarse a ser un simple ejecutor de penas, su función debe ir mucho más allá. Hoy más que nunca se necesita que esta institución asuma un rol activo en la prevención del delito y en la reconstrucción del tejido social.

Desde una perspectiva criminológica y humana, es necesario dejar atrás un enfoque centrado en la reacción disciplinaria, y avanzar hacia modelos que apuesten por la educación, la restauración y la integración social. La justicia restaurativa representa justamente eso: la posibilidad de reparar el daño, sanar relaciones, y evitar que el delito se repita, pero para que funcione, tiene que estar bien estructurada, tener presupuesto, seguimiento y, sobre todo, voluntad política.

Sin embargo, también hay retos importantes, uno de ellos es evitar que este tipo de programas se usen solo como fachada o parte de un discurso institucional vacío, si no hay compromiso real, si no hay seguimiento, si no se escucha a las comunidades afectadas, la prevención del delito se convierte en un eslogan más. Por eso, es fundamental que las políticas públicas sean coherentes, que escuchen a la ciudadanía y que se enfoquen en reducir las desigualdades que muchas veces están en el origen de la criminalidad.

En conclusión, el Ministerio de Justicia puede y debe ser un actor clave en la construcción de una sociedad más justa y segura. Para lograrlo, necesita transformarse internamente, conectar con otras instituciones, y actuar no solo desde el castigo, sino desde la educación, la reparación y la inclusión, solo así podremos construir un país donde la prevención del delito sea una realidad y no solo una intención.

Referencias

Campos Santelices, A. (2024). Violencia Social. San José, Costa Rica: EUNED.

Poder Judicial. (s.f). Justicia Restaurativa. https://justiciarestaurativa.poder-judicial.go.cr/

Canal Trece. (26 de junio de 2025). Entrevista a Gerald Campos - Ministro de Justicia y Paz | 26 Junio 2025. https://www.dailymotion.com/video/x9lyj3c

Vargas, G. R. (2024). Informe_de_labores_2024_Justicia_Restaurativa.pdf. [PDF] https://justiciarestaurativa.poder-judicial.go.cr/images/documentos/Informe_de_labores_2024_Justicia_Restaurativa.pdf

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