jueves, 15 de octubre de 2026

Niñez y adolescencia: proteger los derechos para reducir la vulnerabilidad

La situación de la niñez y la adolescencia

La niñez y la adolescencia son etapas importantes para el desarrollo, durante estos años, es necesario contar con condiciones que permitan crecer con seguridad, acceso a la educación, atención en salud y vivir en un ambiente libre de violencia. Sin embargo, no todos los menores de edad tienen las mismas oportunidades, algunos enfrentan situaciones de pobreza, exclusión, violencia y otras dificultades que pueden afectar su desarrollo.

Es necesario entender que “resulta impostergable la toma de decisiones para asegurar el bienestar y el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes” (Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia [CNNA], 2021, p. 5). Mostrando que la protección de esta población requiere acciones concretas, las instituciones tienen que atender sus necesidades y que se dé prioridad a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad

(Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia [CNNA], 2021, p. 1)


La relación entre los derechos y los factores de riesgo

Cuando una persona menor de edad crece en un ambiente donde hay violencia, pobreza o dificultades para acceder a servicios básicos, puede enfrentar mayores obstáculos en su desarrollo. Estas situaciones no significan que vaya a involucrarse en conductas delictivas, pero sí pueden aumentar su vulnerabilidad si no cuenta con apoyo y oportunidades.

Considero que es importante comprender que los problemas que afectan a la niñez y la adolescencia no deben analizarse únicamente desde la conducta individual, se debe observar las condiciones familiares, económicas y sociales en las que viven. Por ejemplo, un adolescente que abandona sus estudios o está expuesta a la violencia necesita que se investigue que influyen en su situación, en lugar de juzgarla sin conocer su realidad.


Una responsabilidad compartida

La protección de la niñez y la adolescencia es una responsabilidad compartida entre las instituciones públicas, las familias y la sociedad. Las instituciones deben procurar el cumplimiento de los derechos, las familias deben ofrecer un entorno de cuidado y respeto y las comunidades pueden contribuir creando espacios seguros y de participación.

En conclusión, debemos escuchar a los menores de edad porque también tienen opiniones y necesidades que deben ser tomadas en cuenta. Proteger sus derechos no es únicamente intervenir cuando ya hay un problema, sino en trabajar para evitar que las situaciones de vulnerabilidad se agraven, nos toca continuar fortaleciendo las acciones para reducir las desigualdades, prevenir la violencia y asegurar oportunidades para su desarrollo integral.

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Referencia Bibliográfica

Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia. (2021). Estado de los derechos de la niñez y la adolescencia, Costa Rica, periodo 2021. Recuperado de https://aprende.uned.ac.cr/mod/resource/view.php?id=751756

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