La situación de la niñez y la adolescencia
La niñez
y la adolescencia son etapas importantes para el desarrollo, durante estos
años, es necesario contar con condiciones que permitan crecer con seguridad, acceso
a la educación, atención en salud y vivir en un ambiente libre de violencia.
Sin embargo, no todos los menores de edad tienen las mismas oportunidades, algunos
enfrentan situaciones de pobreza, exclusión, violencia y otras dificultades que
pueden afectar su desarrollo.
Es necesario entender que “resulta impostergable la toma de decisiones para asegurar el bienestar y el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes” (Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia [CNNA], 2021, p. 5). Mostrando que la protección de esta población requiere acciones concretas, las instituciones tienen que atender sus necesidades y que se dé prioridad a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad
(Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia [CNNA], 2021, p. 1)
La relación entre los derechos y los factores de riesgo
Cuando una
persona menor de edad crece en un ambiente donde hay violencia, pobreza o
dificultades para acceder a servicios básicos, puede enfrentar mayores
obstáculos en su desarrollo. Estas situaciones no significan que vaya a
involucrarse en conductas delictivas, pero sí pueden aumentar su vulnerabilidad
si no cuenta con apoyo y oportunidades.
Considero
que es importante comprender que los problemas que afectan a la niñez y la
adolescencia no deben analizarse únicamente desde la conducta individual, se debe
observar las condiciones familiares, económicas y sociales en las que viven.
Por ejemplo, un adolescente que abandona sus estudios o está expuesta a la
violencia necesita que se investigue que influyen en su situación, en lugar de
juzgarla sin conocer su realidad.
Una responsabilidad compartida
La protección
de la niñez y la adolescencia es una responsabilidad compartida entre las
instituciones públicas, las familias y la sociedad. Las instituciones deben
procurar el cumplimiento de los derechos, las familias deben ofrecer un entorno
de cuidado y respeto y las comunidades pueden contribuir creando espacios
seguros y de participación.
En
conclusión, debemos escuchar a los menores de edad porque también tienen
opiniones y necesidades que deben ser tomadas en cuenta. Proteger sus derechos
no es únicamente intervenir cuando ya hay un problema, sino en trabajar para
evitar que las situaciones de vulnerabilidad se agraven, nos toca continuar
fortaleciendo las acciones para reducir las desigualdades, prevenir la
violencia y asegurar oportunidades para su desarrollo integral.
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Referencia Bibliográfica
Consejo
Nacional de la Niñez y la Adolescencia. (2021). Estado de los derechos de la
niñez y la adolescencia, Costa Rica, periodo 2021. Recuperado de https://aprende.uned.ac.cr/mod/resource/view.php?id=751756

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